Cal Gaudí- Espai Ecüestre es nuestro hogar equino y la base de mi enseñanza. La creación de este espacio ha sido posible con la invaluable ayuda de mi familia y de nuestros amigos.

Es un espacio donde los caballos puedan vivir de una manera más natural posible. Todo para que puedan estar mejor en su trabajo de ayudarme a enseñar un manejo y un entreno – pie a tierra y en la equitación – más saludable para caballo y para jinete.

Opté por llamarlo espacio más que una hípica por que la palabra “hipica” me lleva a pensar en un sitio pensado y diseñado para la comodidad de las personas, para cuando vayan a usar el caballo. Suele haber un bar, vestuarios y mucho espacio para pistas. Los caballos, mientras que tengan que esperar a que venga la persona a montar, esta o en un Box o en un paddock individual sin posibilidad de relacionarse con otros de su especie y aunque estén en paddock sin suficiente espacio para poder caminar y moverse suficiente en libertad.

Es mi intención que Cal Gaudí sea un espacio muy natural donde humanos y caballos se pueden encontrar en un punto medio y en mutuo respeto. Sobre todo poniendo hincapié en el respeto del humano hacia el caballo. Cuando mis caballos no trabajan viven en manada y en libertad, algo que les ayudan a estar sanos física- y mentalmente para ayudarme a enseñar a las persona que vienen a aprender con nosotros.

En Cal Gaudí todos trabajamos para ganarnos la vida y en las clases mis caballos me ayudan a educar a los alumno por que les dejo que se expresen durante las clases. Ellos me ayudan a transmitir al alumno cuando no están cómodos o cuando el alumno pierde el equilibrio. Su manera de expresarse siempre es pacífica y por ejemplo si el alumno no se equilibra bien al trotar simplemente bajan a paso para que se pueda re-equilibrar, ¡o bien me los lleva directamente a mi para que les corrija!

Para que los caballos y los ponis estén física- y mentalmente preparados los entreno yo personalmente varios días por semana. Es una de las razones de por que mis caballos trabajan igual de bien con un alumno de iniciación como de perfeccionamiento. Son pacientes pero sensibles y sobre todo tienen derecho a expresarse.

En Cal Gaudí no tengo caballos de escuela – son todos mis caballos y ponis privados que cada uno de vez en cuando trabaja en clases.”

Estoy muy agradecida a mi familia, mis caballos, mis amigos y mis alumnos que todos están, y me han ayudado a ser posible tener a Cal Gaudí como base de mi enseñanza.